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Generá una buena relación con tu médico

CONSEJO

Giacomo Di Falco, psico-oncólogo

De: Giacomo Di Falco, psico-oncólogo

Publicado hace 8 días

A partir del anuncio de tu enfermedad, una nueva persona entra en tu vida: ¡tu médico! Como cada una de tus relaciones, es muy especial: al surgir de una situación impactante, el de tu diagnóstico, se creará una relación única de ayuda, cuidado y escucha. Recordá que para tu médico, darte el diagnóstico tampoco fue fácil. Ahora están los dos, conectados por un mismo objetivo: controlar la enfermedad y mantener la calidad de vida.

Nunca olvides que, si bien el médico se considera un especialista en tu enfermedad, vos también sos un verdadero experto, solo vos podés decir cómo te sentís a causa de la enfermedad, incluso sin haber estudiado medicina. Y como tal, podés comunicarle todo lo que sepas sobre este tema, porque vos sabés mejor que nadie cómo te sentís con ella. Dolor, cambios en tu imagen, angustia, son información que solo vos podés conocer en profundidad. Tu médico sabrá también que eres un ser humano y no solo una enfermedad.

El profesional de salud es un ser humano como vos, así que no lo veas como un Dios todopoderoso que tiene todas las soluciones, porque eso podría desequilibrar su relación. A veces puede impresionarte, y que te genere vergüenza hacerle todas las preguntas que te gustaría; también puede que se te olviden algunas cuestiones que te parecen importantes cuando estás en casa. Entonces, es una buena idea hacer una lista de preguntas que quizás te preocupan más de lo que deberían. Así, podés leerle la lista, o tenerla como ayuda, y él tratará de responder las que pueda, para aliviarte y despejarte de la duda. Puede suceder que no pueda responderlas todas, pero seguro te va a aclarar algunas de las cuestiones que te generan ansiedad y pesan en tu vida diaria. Como ya dijimos, tu médico es un especialista en tu enfermedad, así que, confiá en él, pero, recordá, que, por sobre todo, sigue siendo un ser humano y no puede saberlo todo. No olvides, sin embargo, que sólo vos sabés cómo te sentís y todo lo que vivís en torno a la enfermedad. Esto también es parte del cuidado diario, aunque no sea un medicamento. 

¡Ahora sí! Empezá a enumerar todas aquellas preguntas que nublan tus días y te impiden vivir tu vida. Vas a entender que aunque la enfermedad no sea pan comido, la vida siempre es más sencilla, si lográs pedir ayuda correctamente a personas capacitadas para eso.

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