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El sentimiento de impotencia ante la enfermedad

CONSEJO

Giacomo Di Falco, psico-oncólogo

De: Giacomo Di Falco, psico-oncólogo

Publicado hace 26 días

El sentimiento de impotencia es un amargo compañero que los enfermos crónicos conocen bien. Esto se aplica a enfermedades como el asma. La sensación de impotencia está directamente relacionada con darnos cuenta de nuestra incapacidad para actuar ante los acontecimientos que ocurren en nuestra realidad. En este caso: el diagnóstico, los tratamientos, y ese camino a veces sembrado de obstáculos que es el manejo de la enfermedad.

Lo que es importante saber es que este sentimiento de impotencia está íntimamente relacionado al sentimiento de pérdida de control. Y en las enfermedades crónicas suele concluir en un sentimiento de frustración, ira o hasta ansiedad. Como nos hace entender el filósofo Frédéric Lenoir, siempre que nos negamos a soltar algo que está fuera de nuestro control nos sentimos impotentes. ¡Y como si fuera poco! Trabajar para “soltar” es un verdadero esfuerzo, y también es “hacer” o “actuar”. Es dejar de creer que podemos atrapar algo que se nos escapa constantemente entre los dedos, como agua con un colador.

Muy raramente tenemos control sobre los eventos, en realidad. Saber distinguir lo que está bajo nuestro control en nuestro poder de control de lo que no, puede ser un acto mucho más poderoso que el seguir aferrándonos a una ilusión de control. Acá es precisamente donde está la clave. El sesgo de la ilusión de control es un mecanismo muy conocido en psicología desde las investigaciones de la psicóloga Ellen Langer en los años 90. Es la tendencia que todos tenemos a sobreestimar nuestra influencia sobre los acontecimientos. Por ejemplo, puede que te haya pasado, un día que estabas apurado, haber apretado varias veces el botón de llamada de un ascensor frenéticamente, como para que llegara más rápido.

En el fondo sabías que no iba a cambiar nada, pero lo hiciste de todos modos: es justamente la ilusión del control. Un gesto, una acción que va en la dirección de lo que querés, pero que no va a hacer que nada cambie aunque te cueste mucha energía. Sin embargo, seguramente vas a necesitar más energía para cuidarte a vos mismo.

¡No te preocupes!

Podemos trabajar para salir de esta ilusión de control de diferentes maneras:

- Hay ciertas personas y ciertas actividades que nos pueden enseñar a vivir con esas cosas que se nos escapan. De hecho, se trata de aprender a recuperar una forma real de control dejando otra ilusoria: aprender a controlar lo que podemos controlar, es decir, nuestros pensamientos, en lugar de los acontecimientos y a los otros.

Algunos profesionales para-médicos como psicólogos, o sofrólogos, pueden enseñarte cómo hacer posible lo que hoy te parece imposible. Porque si el control es una ilusión, eso significa que la impotencia también lo es. También podés aprender con profesionales de meditación a desarrollar recursos psicológicos que quizás no conocías.

- De la misma manera, podés entrenar para “ser consciente” de estas cosas, cuando te pase algo, por más chico que sea. Hacete esta simple pregunta:

“¿Es algo sobre lo que puedo hacer algo al respecto o no?"”

No es seguro que siempre encuentres una respuesta a esta pregunta, pero pronto comprenderás cuán a menudo es útil que te la hagas de todas formas. Lo que importa no son las respuestas, sino las preguntas que nos hacemos, que nos llevan por un camino y no por otro. Es parte del trabajo. Porque a raíz de hacerte esta pregunta, tu cerebro se va a ir calibrando cada vez más en una nueva forma para que no te pongas tenso ante cosas que se te escapan y malgastes energías.

¡Te toca a vos! ¿Cuáles son las preguntas o frases te ayudan en lugar de agobiarte?

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