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¿Qué hacer cuando un tratamiento no funciona?

CONSEJO

Icon Vik Asma

De: Vik

Publicado hace 20 días

El mes pasado te hablé de la búsqueda del tratamiento adecuado: ir de médico en médico, sin tener claro nuestro rumbo o sin ver una mejoría de los síntomas. He experimentado en varias ocasiones con tratamientos que no funcionaron, métodos o dietas que solo me trajeron más desesperación. Tenía la sensación de que las cosas nunca cambiarían. Todavía es posible, pero para ello existen 5 prácticas que pueden ayudarte a no desistir cuando tu tratamiento no funciona como esperabas.

*Tómate un descanso, da un paso atrás.*

A veces, con dolor, es difícil dar un paso atrás. Para poderte relajar, la sofrología o la respiración consciente son maravillosos aliados. Estas técnicas te permiten entrar en tu cuerpo para tomar distancia con tus sentimientos y tus pensamientos. La respiración me ha ayudado tantas veces a través del sufrimiento. No tienes que "conseguir meditar". Solo tienes que respirar y estar presente sintiendo diferentes partes de tu cuerpo.

Hay días maravillosos en los que el dolor, la incapacidad de la enfermedad no nos deja, y otros en los que los síntomas vuelven de un solo golpe. Así que adopté el método "Disfruta cuando las cosas van bien y no te preocupes demasiado cuando las cosas van mal". Acuérdate,

“Nada es permanente, todo cambia.”

*No dudes de ti, esto no es un paso hacia atrás.*

Nuestra mente tiende a generar pensamientos como “nunca saldré de esto”, “nada está cambiando”, “este tratamiento sigue siendo un fracaso”, “no soy capaz de hacer lo correcto”.

Detente. “Estás dando un paso más en la dirección correcta” “si el tratamiento no está funcionando, debe existir una razón.”

“Estás haciendo lo mejor que puedes, no es tu culpa. Si aparece una crisis, esta es una oportunidad nueva para comprender los factores desencadenantes o agravantes. Si los síntomas te preocupan, consulta a tu médico. En ocasiones se suman patologías a las nuestras dándonos la sensación de que el tratamiento no está funcionando.”

*Practica cuidarte y regresa a lo básico*

Aunque a menudo necesitemos ayuda médica, creo que es fundamental mantener cierta responsabilidad en nuestro cuidado con nuestra salud. Siempre tengo una lista de cosas básicas para ayudar a mi cuerpo a recuperar su equilibrio.

Para mí los imprescindibles son:

• Respirar conscientemente,

• Cultivar pensamientos que nos sirvan “estoy haciendo lo mejor que puedo” “esto es temporal” “las pruebas difíciles también le pasan a la gente buena. »,

• Moverse (caminar en la naturaleza, movimientos de yoga o deportes según mis posibilidades),

• Volver a una dieta antiinflamatoria reduciendo el gluten, los productos lácteos y el azúcar,

• Hacer cataplasmas de arcilla para calmar la inflamación (ya sea dolor físico crónico o problemas de la piel).

Estos consejos generalmente me permiten calmar las crisis, reducir los síntomas y sobre todo recuperar la fe. La fe en que eventualmente todo mejorará, que esto es una mala racha. Que puedo manejar esta crisis de manera diferente a la anterior, porque desde entonces he aprendido. Que pasaría esta prueba, así como pasé las anteriores. Y sobre todo, que las cosas vendrán a desafiarme de nuevo y estaré lista para ello.

Aunque siento que nunca tengo un descanso, y es porque no estoy haciendo lo correcto, recuerdo que los tiempos difíciles también le pasan a la gente buena. Es parte de la vida.

“Las pruebas difíciles también les suceden a las buenas personas.”

*Cambia tu método y reconsidera tus expectativas.*

Es importante recordar que un tratamiento o terapia que funciona para una persona puede no funcionar para ti. La medicina continúa evolucionando. Hay muchas cosas que te ayudarán a encontrar una vida diaria más cómoda a pesar de una enfermedad crónica.

*Tómate un descanso, pero no te rindas. Tu vida es demasiado preciosa para eso.*

A veces nuestras expectativas son demasiado altas. No olvidemos que una enfermedad crónica induce posibles crisis. A veces se puede considerar que un tratamiento funciona porque:

• Reduce la intensidad o el número de crisis

• Aumentó la calidad de tu vida diaria o tu sueño

También puedes preguntarte si has seguido las recomendaciones al pie de la letra, le has dado suficiente tiempo al tratamiento, si aún tienes preguntas sin responder o si tus expectativas son realistas.

*Observa lo que has implementado y/o cambia lo que haya que cambiar.*

Toma notas para discutir con el médico que te atiende. A veces, los tratamientos tardan varios meses en funcionar por completo. Otras veces es necesario ajustar la dosis o completar el tratamiento con un estilo de vida adecuado.

Por ejemplo, tratar una inflamación con un fármaco, mientras uno mismo sigue inflamándolo, puede impedir los resultados del tratamiento. Esto puede ser por tener comportamientos que agotan nuestro sistema o por un estrés excesivo, un ambiente nocivo o una alimentación inadecuada.

Siempre hay una nueva forma de hacer las cosas, aunque solo sea para echar una mirada diferente a cómo afrontamos la enfermedad y ver las cosas desde un nuevo ángulo. Estoy convencido de que el estado de ánimo es el motor que impulsa el retorno a una salud más confortable.

El éxito no se trata solo de la recuperación completa o la ausencia de todos tus síntomas. 

Así que sí, las cosas pueden mejorar, puedes volver a sentirte cómodo contigo mismo. Tal vez no de inmediato, pero algún día sucederá.

Por supuesto, si tu tratamiento no funciona, no dudes en volver a ver a tu médico.

¿Qué frase guardarás en el fondo de tu mente para esos momentos difíciles?

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