logo

Ver todos los artículos

¿Conoces la inercia terapéutica?

CONSEJO

Vik

De: Vik

Publicado hace 2 mes

En ocasiones habrás oído hablar de la inercia terapéutica: aquellas personas que tienen síntomas pero no pueden poner palabras a sus dolencias. Algunos pacientes pueden incluso tardar años en conocer su enfermedad, saltando de médico en médico, lo que retrasa aún más el tratamiento.

Incluso una vez que tienes un diagnóstico claro, es posible que no sea el final.

Para muchos enfermos crónicos convivir con la enfermedad se aprende por ensayo y error. No hay "instrucciones de uso" ni "guías". 

Todos estos pacientes que tienen el nombre de su enfermedad, a veces incluso un tratamiento, pero que sin embargo siguen teniendo síntomas, experimentan lo que se conoce como "inercia terapéutica". 

Esta situación se produce cuando el paciente no recibe el tratamiento más adecuado en el momento oportuno.

En muchas enfermedades crónicas, este deambular es "casi normal". En el caso de la esclerosis múltiple, por ejemplo, es posible seguir teniendo síntomas incluso bajo tratamiento. Lo importante como paciente es ser consciente de ellos, anotarlos y compartirlos con su médico.

Aunque oímos hablar menos de este tipo de inercia, estos pacientes siguen representando a la mayoría de los pacientes crónicos. Según algunas asociaciones, "la inercia terapéutica es incluso inherente a la enfermedad crónica". Ser un paciente crónico significa inevitablemente tener que tantear el terreno: probar tratamientos, reajustarlos, esperar a ver si funcionan y volver a empezar.

En el caso de los pacientes que deambulan bien porque no son tratados, bien porque reciben tratamientos inadecuados, la enfermedad puede no estar bien controlada.

En un estudio interno, el 79% de los pacientes encuestados vivían con dermatitis atópica no controlada.

Según un estudio europeo, el 47% de los pacientes que viven con psoriasis no han visitado el médico en los últimos 12 meses. Y más del 85% siente la necesidad de mejorar los tratamientos.

La buena noticia es que la inercia terapéutica no es una fatalidad. Si como paciente es difícil cambiar el sistema sanitario o el profesional de la salud, existen fórmulas para vivir mejor con la enfermedad.

Todo empieza con la información. Entender tu enfermedad es crucial: cómo funciona, sus desencadenantes, lo que necesitas para mejorar, los tratamientos y los efectos secundarios.

Una vez comprendas tu enfermedad, podrás tomar mejores decisiones para tu salud, adaptar tu estilo de vida, plantear a tu médico tus límites y realizar tus preguntas. Podrás, en definitiva, convertirte en el actor de tu enfermedad.

Vik está aquí precisamente para compartir todos los recursos para ayudarte a comprender más y mejor tu enfermedad y salir de la inercia terapéutica lo antes posible.

El conocimiento es poder, por lo que es crucial no esperar a tener un gran dolor para ir a ver al médico. Preguntar, informarse, seguir los tratamientos y acudir al médico es lo que convierte a un paciente en una persona comprometida.

share