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El sentimiento de impotencia en la enfermedad

CONSEJO

Giacomo di Falco

De: Giacomo di Falco

Publicado hace 14 días

El sentimiento de impotencia es un amargo compañero que los enfermos crónicos conocen bien. Esto es cierto para el cáncer, pero también para muchas otras enfermedades crónicas. El sentimiento de impotencia está directamente relacionado con la incapacidad de controlar los acontecimientos que ocurren en nuestra vida. El diagnóstico, los tratamientos y la atención médica a veces están llenos de obstáculos.

Lo que es importante saber es que este sentimiento de impotencia está íntimamente ligado al sentimiento de pérdida de control. En enfermedades crónicas, a menudo se traduce en sentimientos de frustración, ira o incluso ansiedad. Como nos hace entender el filósofo Frédéric Lenoir, nos sentimos impotentes cuando nos negamos a soltar algo que está fuera de nuestro control. ¡Y es más! Trabajar para "soltar" es un verdadero trabajo, y también es una forma de "controlar". Es dejar de creer que podemos atrapar algo que se nos escapa constantemente entre los dedos, como el agua por un colador.

Rara vez tenemos control sobre los eventos. Saber distinguir entre lo que está dentro de nuestro poder y lo que está fuera de nuestro control puede ser un acto mucho más poderoso que creer en la ilusión del control. Aquí es precisamente donde se puede encontrar una solución. La ilusión de control es un mecanismo bien conocido en psicología desde la investigación de la psicóloga Ellen Langer en la década de 1990. Todos tenemos esta tendencia a sobrestimar la influencia que tenemos en los acontecimientos. Por ejemplo, puede ser que en alguna ocasión hayas tenido prisa y hayas pulsado varias veces el botón de llamada de un ascensor, como si pudieras hacer que llegara más rápido, cuando en realidad no es así.

En el fondo sabes que no cambiará nada y, sin embargo, lo haces de todos modos: es precisamente la ilusión del control. Un gesto, una acción que va en la dirección de lo que quieres, pero que no tendrá otro impacto en tu vida que el de gastar mucha energía. Y, sin embargo, seguramente necesitarás esta energía para sentirte mejor.

 

¡Que no cunda el pánico!

Hay muchas maneras de superar esta ilusión de control:

  • Hay ciertas personas y actividades que pueden enseñarnos a vivir con estas situaciones que están fuera de nuestro control. De hecho, se trata de aprender a reclamar una verdadera forma de control abandonando la anterior, que suele ser ilusoria: aprender a controlar lo que podemos controlar, es decir, nuestros pensamientos, en lugar de los acontecimientos, o a los demás.
  • Ciertos profesionales del sector sanitario, como los psicólogos, pueden enseñarte a hacer posible lo que todavía hoy te parece imposible. Si el control es una ilusión, significa que la impotencia también lo es. Los profesionales de la meditación también pueden enseñarte a desarrollar recursos psicológicos que quizás no conocías.
  • También puedes practicar por tu cuenta para "tomar consciencia" de estas situaciones complejas cuando te ocurran experiencias más o menos chocantes. Realízate esta simple pregunta:

 

¿Puedo hacer algo al respecto?

 

Es posible que no siempre encuentres una respuesta, pero pronto comprenderás lo útil que es plantearse esta pregunta. Lo que importa no son las respuestas, sino las preguntas que te haces a ti mismo: son las que te llevan por un camino en lugar de otro. Eso es parte del trabajo que realiza nuestro cerebro. Porque haciéndote esta pregunta tu cerebro se calibrará y orientará cada vez con mayor facilidad para que no te quedes atascado en aspectos o acciones que no entiendes. ¡Así no gastarás energía inútilmente!

Tú decides: ¿Cuáles son las preguntas sin respuesta que te hacen sentir mejor en lugar de las que te agobian?

 

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