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¿Qué se puede esperar al cambiar de tratamiento?

CONSEJO
Vik Colorrectal

De: Vik

Hace 3 meses

Soy Camille y quiero contarte mi experiencia: a medida que la enfermedad avanzaba, pasé por varios tratamientos médicos e incluso por protocolos de salud alternativos. 

Cada vez que me someto a un tratamiento atravieso diferentes emociones y, si te soy sincera, me hubiese gustado conocerlas de antemano para gestionarlas mejor y no tomar decisiones "en caliente".

Hoy comparto contigo las 4 fases que he observado al introducir un nuevo tratamiento o protocolo de salud:


Etapa 1: Esperanza y compromiso

La primera etapa es la de la esperanza y el compromiso. Aceptar un nuevo tratamiento significa creer en él, comprometerse con la regularidad y hacer todo lo posible para que te sea útil. A modo de ejemplo: si me comprometo a seguir un protocolo de naturopatía de tres meses, me comprometo económicamente a la compra de los complementos alimenticios, a seguir una alimentación sana y equilibrada y a realizar las sesiones de seguimiento. Además, también me comprometo a aceptar que es posible que el tratamiento requiera ajustes y cambios.

Si compro todo lo que necesito y me tomo las cápsulas cada dos días en lugar de a diario como se recomienda, me estoy autosaboteando. Si tengo una migraña y no me tomo la medicación a tiempo, como se recomienda, sino unas horas más tarde, también es una forma de no darme todos los recursos.

Etapa 2: Esfuerzo y paciencia

La segunda fase es la del esfuerzo. Invertir sin ver resultados es una fase ingrata y mentalmente difícil. Es esencial sentirse apoyado por los amigos y la familia y recordar por qué estás haciendo todo esto. Esta fase requiere paciencia. 

¿Cómo puedes transitar esta fase? Por ejemplo, investigando por qué esta solución podría funcionar, leyendo cosas que apoyen esta idea, escuchando podcasts sobre estos temas. Tener personas cercanas que nos animen, nos escuchen y nos ayuden facilitando ciertas tareas nos permite ser pacientes mientras esperamos los primeros resultados.

Etapa 3: Satisfacción o devolución del dinero

La tercera fase tiene dos caras. O bien vemos resultados y nos sentimos encantados, o no vemos resultados y cuestionamos el tratamiento. Podemos incluso llegar a cuestionar nuestro compromiso con el tratamiento y la decepción se puede apoderar de nosotros. Para hacer frente a esto, te daré algunos consejos al final del artículo. Hay que tener en cuenta que todos somos únicos, por lo que a veces se tarda un poco más en encontrar el tratamiento que nos conviene.

Etapa 4: Dejar ir o abandonar 

La cuarta fase también varía en función de los resultados obtenidos. Puede ser ese momento en el que nos decimos "ya estoy mejor" y relajamos nuestros esfuerzos, pensamos que podemos "premiarnos" a corto plazo y ahí es cuando nos olvidamos de ser regulares. Cuando parece que va mejor el riesgo de abandono aumenta.

Otra posibilidad es que ya no te sientas de acuerdo con el tratamiento: 

  • El protocolo de salud es demasiado pesado, restrictivo y ya no se alinea con nuestros valores.
  • Continuar a largo plazo no es una opción.
  • El impacto en la vida diaria es, en última instancia, mayor que vivir con ciertos síntomas de la enfermedad.

En algún momento del tratamiento me he encontrado con estas situaciones. He llegado a aceptar inyecciones subcutáneas y ahora observo que postergo ir a buscar mi medicación a la farmacia, que temo la llegada de la enfermera, que espero secretamente que se haya olvidado o que me den ganas de sugerir que pospongamos la cita.

Entonces, ¿qué hacemos cuando nos invade la duda respecto al tratamiento que estamos siguiendo?

Mis consejos para clarificar nuestras opciones de tratamiento

Aquí te comparto las estrategias que he puesto en marcha cada vez que he experimentado estas situaciones que te he descrito:

  • Rodéate de tu gente más cercana y comparte con ellos tus miedos o tu malestar con la profesión médica.
  • No tomes ninguna decisión sin contar con el equipo de profesionales sanitarios que te atiende.
  • Continúa el tratamiento hasta que hayas tomado una decisión razonada y consciente.
  • Pide a tu gente que te recuerden por qué decidiste iniciar el tratamiento y cuáles eran tus objetivos para ayudarte así a renovar el compromiso contigo misma.
  • Observa lo que ha sucedido: (si has mejorado, cuáles son los efectos secundarios, cómo ha impactado en tu vida diaria) y anota todos tus pensamientos y emociones.
  • Recuerda que una vez hayas valorado todos los pros y contras con tus médicos, te convertirás en la única persona responsable.

Como la enfermedad no es lineal, tampoco lo es nuestro nivel de motivación. Con una mejora de nuestra salud a veces podemos plantearnos con el médico ajustar el tratamiento. En otras ocasiones, se necesita perseverancia y valor.  

¿Es sólo un momento en el que hay que volver a motivarse o es el momento de cambiar los tratamientos o los protocolos? Depende de cada caso.  

Puede registrar los síntomas en la aplicación Vik para recordarlos y comentarlos con tu profesional sanitario. 

Mientras tanto, renueva tu paciencia y recuerda tu estrategia a largo plazo. 💕

Camille Vorain.

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