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Verano y sexualidad: los mejores consejos del terapeuta

CONSEJO

Sébastien Landry, psico-sexólogo

De: Sébastien Landry, psico-sexólogo

Publicado hace 14 días

Pero, ¿por qué?  

Pues bien, cuando aparecen los primeros rayos de sol, nuestro apetito sexual puede despertarse. Las razones son variadas, pero parece que, para muchas personas, no es sólo la temperatura del aire la que alcanza niveles muy altos en verano. La libido suele hacer lo mismo, tanto para los hombres como para las mujeres. Todo se vuelve propicio para una conexión física. Los momentos de descanso se convierten a menudo en siestas con derecho a roce. 

 

La luz del sol aumenta la libido 

El sol tiene un efecto antidepresivo en el cuerpo. Su luz crea serotonina. Esta hormona regula nuestro reloj biológico y, por tanto, nuestro sueño, nuestro apetito y nuestro estado de ánimo. Para simplificar, puede estar en mejor forma mental y física a pesar de la enfermedad. Además, el calor tiene un impacto real en nuestro cuerpo. Con el calor, aumenta la vasodilatación (la dilatación de los vasos sanguíneos). Como resultado, los hombres consiguen una erección con más facilidad y las mujeres secretan más ciprina, la sustancia que se produce durante la excitación sexual. 

 

Las parejas suelen ser una prioridad en verano  

Es cierto que las parejas suelen pasar más tiempo juntas en verano. El estrés de la vida cotidiana deja paso a las actividades de ocio y al placer de estar al aire libre, con los seres queridos. Su relación puede ser más satisfactoria. Las vacaciones suelen ser los momentos más propicios para que las parejas sean más activas sexualmente, ya que las limitaciones de la vida cotidiana ya no invaden la vida íntima. Cada uno está más disponible para el otro y encuentra el deseo de seducir. La pareja vuelve a ser una prioridad. 

 

Romper la rutina 

Como ya he dicho, ¡el verano suele ser sinónimo de vacaciones! Tanto si tienes una relación como si estás soltero, es el momento ideal para disfrutar del placer sexual lejos de la rutina habitual. Las vacaciones son ideales para pasar buenos momentos, para romper con la rutina diaria en la que la enfermedad puede ocupar mucho tiempo y espacio. Puedes probar muchas cosas, como hacer el amor en la naturaleza, en la piscina, en la playa, etc. 

Pero ten cuidado, el placer sexual es importante, pero hay que tomar algunas precauciones... 

 

¿No tienes una relación monógama? 

Debo recordarte: el placer no significa que debas correr riesgos... Es muy importante protegerse. Recuerda que el preservativo sigue siendo la mejor forma de protegerse contra las ETS. 

 

Cuidado con la arena 

Hacer el amor en la playa es muy excitante, pero debes saber que, si eres mujer, cuando la arena entra en tu vagina, puede causar algunas complicaciones. Además, ten en cuenta que la arena puede hacer que el preservativo se rompa. 

 

Sexo en el agua 

El sexo en el agua te permite probar otras posiciones y refrescarte cuando las temperaturas son altas, pero debes saber que el agua disminuye la lubricación natural de la vagina. Si sufres de sequedad vaginal causada por tu patología o su tratamiento, debes tener en cuenta que el agua amplificará la sequedad y puede causar dolor durante la penetración. 

 

Cuidado con el agua 

Las relaciones sexuales en el agua del mar o en la piscina y los trajes de baño mojados son factores de riesgo de infecciones vaginales. Te recomiendo que utilices geles íntimos para reducir el riesgo y que evites las relaciones sexuales en la playa y en el agua. 

Me gustaría añadir que es posible que no te apetezca tener más relaciones sexuales porque tu enfermedad y/o tus tratamientos están teniendo un impacto demasiado grande en tu sexualidad. Es importante que no te sientas culpable, porque no puedes hacer nada al respecto. Pero si te apetece tener relaciones sexuales, te recomiendo que sigas mis consejos.  

¡Que tengas un buen verano! 

Sébastien Landry, Psico-Sexólogo 

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